Las Claves de Hoy


Continúa la escalada en el precio del Brent, ubicándose en USD104 por barril, aproximadamente, y con la reunión del G7 se espera reducir la volatilidad en las cotizaciones de crudo a nivel Global.
En ese orden, el mercado asiático cotizó a la baja, con caídas de hasta 5,9% para Corea del Sur y 5,2% para la bolsa de Tokio, en ese orden los futuros de índices Globales se encuentran en general a la baja.
Y el índice del miedo supera los 31,4 indicando alta incertidumbre para los mercados.
A nivel local, el riesgo país repuntó hasta los 575 pb, con caída de globales.
La tasa de caución corta en pesos cotizó en promedio 21,9% en la última rueda, con repunte de la Tamar hasta TNA 31,25%.
El día de hoy también se conocerán las condiciones de la próxima licitación.
Y se apuesta a que haya un rollover alto y se incorpore algo de liquidez al mercado para bajar la tensión en las tasas (vencimientos aprox. de $10,4 Billones).
En este contexto, los Fondos de Tesorería de Wise Capital continúan resguardando valor y otorgando rendimientos de 4,06% para el Wise Capital Money Market y de 5,38% para elWise Capital Saving en los últimos 60 días.

Crisis en Medio Oriente dispara el petróleo a máximos de tres años
La escalada bélica que involucra a potencias como Estados Unidos, Israel e Irán disparó el precio del petróleo a niveles no vistos en más de tres años y medio, consolidando una jornada de extrema volatilidad donde el barril de Brent superó los USD104 (tras registrar picos intradía de USD117) y el West Texas Intermediate (WTI) escaló por encima de los USD101 con incrementos que rozan el 12%.
Este rally alcista, que ya acumula subas semanales de hasta el 36% en el crudo estadounidense, responde al temor sistémico por la seguridad en el estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento estratégico por donde fluye el 20% del petróleo mundial y cuyo tránsito se ha visto virtualmente paralizado ante la amenaza de ataques iraníes con drones y misiles.
La gravedad de la situación ha forzado a exportadores clave como Irak, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos a recortar sus niveles de extracción debido a que sus tanques de almacenamiento han llegado al límite de su capacidad ante la imposibilidad física de despachar el crudo hacia los mercados internacionales.
Con infraestructuras de gas y petróleo bajo fuego directo y las negociaciones diplomáticas estancadas, el mercado energético global se enfrenta a una crisis de suministro sin precedentes que, de prolongarse, amenaza con reescribir los costos logísticos y las metas de inflación en todo el planeta, dejando el precio final del barril supeditado a la imprevisible evolución de un conflicto que ya ha entrado en su fase más crítica en el corazón de la producción energética mundial.
Lunes negro en las bolsas: el pánico energético hunde los mercados globales
La apertura de los mercados de hoy ha estado marcada por un derrumbe generalizado en las bolsas mundiales, arrastradas por la volatilidad extrema del petróleo y la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente.
En Asia, el pesimismo se tradujo en un desplome del 5,2% para el Nikkei 225 de Tokio y una caída cercana al 6% en el KOSPI de Seúl, donde la violencia del retroceso obligó a las autoridades a activar mecanismos de interrupción de emergencia en los contratos de futuros para frenar el pánico vendedor.
Si bien los índices de China continental y Hong Kong mostraron una resistencia relativa con bajas de entre el 0,7% y el 1,4%, la marea roja se extendió con fuerza hacia Europa, donde las principales plazas operan con pérdidas que superan el 2% ante el temor de que el encarecimiento de la energía asfixie el crecimiento económico global.
Esta huida masiva hacia activos de refugio refleja la cautela de los inversores frente a un posible desabastecimiento energético y una escalada inflacionaria que amenaza con desestabilizar las finanzas internacionales en el corto plazo.
El mercado descuenta tasas altas por el “shock” petrolero
La onda expansiva del conflicto en Medio Oriente ha golpeado con dureza a los mercados de deuda soberana este lunes, desatando una venta masiva de bonos a nivel mundial ante el temor de que el petróleo reactive una espiral inflacionaria incontrolable.
Este desplome de los precios de los títulos ha provocado un salto automático en sus rendimientos, con el bono del Tesoro estadounidense a 10 años registrando su mayor avance desde enero y los bonos alemanes tocando máximos no vistos en casi dos años, mientras que en el Reino Unido las tasas a corto plazo revivieron fantasmas de inestabilidad financiera con una suba de 40 puntos básicos.
La presión vendedora se extendió a Asia y Oceanía, donde los rendimientos australianos alcanzaron niveles de 2011, reflejando un cambio drástico en las expectativas de los inversores: si antes del estallido bélico se esperaba que la Reserva Federal recortara las tasas en julio, el mercado ahora posterga cualquier alivio monetario hasta septiembre o incluso descarta bajas para todo el 2026.
En este nuevo escenario de “tasas altas por más tiempo”, los futuros de deuda europea han caído a mínimos de 15 años, evidenciando que el mercado financiero global ya se prepara para una economía de guerra donde el costo del dinero seguirá siendo elevado para intentar frenar el impacto del encarecimiento energético.
El fantasma de la estanflación acecha a la economía global
El temor a que la economía mundial se hunda en un escenario de estanflación (donde la aceleración de los precios convive con un crecimiento anémico) se ha convertido en el eje de las preocupaciones financieras tras el violento salto de los costos energéticos.
Según proyecciones del FMI, un incremento sostenido del 10% en el valor de la energía podría drenar hasta 0,2 puntos del PIB global y disparar la inflación en 0,4 puntos adicionales, un golpe de gracia para una recuperación que ya se percibía frágil. Ante este panorama crítico, los ministros de Finanzas del G7, en coordinación con la Agencia Internacional de Energía, evalúan de urgencia la liberación de reservas estratégicas de petróleo para intentar contener la hemorragia de precios y estabilizar el mercado. Sin embargo, mientras la diplomacia busca soluciones de emergencia, los analistas más escépticos advierten que el mercado de bonos y tasas de interés ya está descontando un escenario mucho más sombrío y persistente que el reflejado en otros activos financieros, sugiriendo que el impacto de este shock energético podría ser más profundo y duradero de lo que las autoridades están dispuestas a admitir.
El dólar oficial se consolida sobre los $1.400
En un giro de tendencia marcado por la creciente aversión al riesgo internacional, el dólar mayorista quebró su estabilidad previa para cerrar firme en los $1.416, consolidándose por encima de la barrera de los $1.400 tras semanas de relativa calma favorecida por el ingreso de divisas y un contexto emergente más amigable.
Este avance, que sitúa a la moneda estadounidense a un 14,2% de distancia del techo de su banda cambiaria fijado en $1.617,5, se produce en sintonía con un fortalecimiento global del billete verde (cuyo índice DXY registró su mayor salto semanal desde finales de 2024) a medida que el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente empuja a los inversores hacia activos de refugio.
A nivel doméstico, la presión cambiaria se vio alimentada por un reacomodamiento de las tasas en pesos que restó atractivo a las estrategias de carry trade, sumado a una oferta acotada por la demora en la liquidación de la cosecha gruesa, factores que también impactaron en los dólares financieros, con el Contado con Liquidación (CCL) ubicándose en los $1.479,10 (spread en 4,46%) y MEP trepando hasta los $1.437,53 (brecha en 1,52%).
En tanto, el Banco Central logró mantener su racha compradora el viernes al adquirir USD40 millones y acumular un saldo positivo de USD291 millones en lo que va de marzo. Así, las reservas internacionales brutas se ubicaron en USD46.004 millones.


