Optimismo por acuerdo en Medio Oriente

Optimismo por acuerdo en Medio Oriente

El optimismo global impulsa a los bonos argentinos y el riesgo país cae a 425 puntos

Un lunes de fuertes subas en Wall Street, impulsado por el acuerdo preliminar entre EE.UU. e Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz, catapultó al índice Dow Jones a un nuevo récord y provocó un derrumbe en los precios del petróleo. A pesar del feriado en Argentina, los bonos globales soberanos se acoplaron al clima festivo con mejoras de hasta el 0,9% en sus tramos largos, extendiendo el impulso de la semana pasada tras la mejora de la calificación crediticia del país. Como resultado directo, el riesgo país retrocedió hasta los 425 puntos básicos. En Nueva York, la dinámica global impactó de forma dispar en las acciones argentinas (ADR): el desplome del crudo hundió los papeles de YPF (-5,9%) y Vista Energy (-4,92%), mientras que el resto del panel local mostró un desempeño mayormente positivo, liderado por Corporación América (+6,2%), Edenor (+4,3%) y el sector bancario.

El acuerdo entre EE.UU. e Irán impulsa a Wall Street y desploma el petróleo

La Bolsa de Nueva York reacciona de forma positiva ante la inminente firma de un acuerdo de paz provisional entre Estados Unidos e Irán este viernes en Suiza. En las operaciones previas a la apertura formal del mercado, los principales indicadores de Wall Street muestran ganancias moderadas.

El tecnológico Nasdaq lidera las subas con un incremento del 0,30%, mientras que el S&P 500 y el Dow Jones registran un leve avance del 0,07%. Este optimismo financiero coincide con un marcado retroceso en los precios del crudo, que ya regresaron a los niveles previos al conflicto en Medio Oriente.

El barril de Brent cae un 2,75% y cotiza a USD80,80, alcanzando su valor más bajo desde febrero. En sintonía, el crudo WTI retrocede un 3% hasta los USD78,25. Pese a la distensión global, los operadores marítimos mantienen la cautela respecto a la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, mientras el texto definitivo del pacto nuclear sigue bajo estricta reserva.

El dólar oficial frena su racha alcista y el mercado cambiario entra en una etapa de alivio

La cotización mayorista del dólar cerró la segunda semana de junio en $1.428 para la venta, tras retroceder $4,50 el viernes. Con este resultado, el tipo de cambio anotó una caída semanal del 0,8%, marcando el primer descenso acumulado desde mediados de mayo.

La divisa se ubicó un 24,6% por debajo del techo de las bandas fijadas por el Banco Central, que se sitúa en $1.779,31. Analistas del sector atribuyen este cambio de tendencia a un reacomodamiento técnico, impulsado por una mayor oferta de divisas en los circuitos comercial y financiero.

Por su parte, las cotizaciones financieras mostraron leves alzas del 0,2%: el contado con liquidación quedó en $1.496,58 y el dólar MEP terminó en $1.451,96. El dólar minorista promedió los $1.452,55 en los bancos, mientras que el dólar tarjeta se posicionó en $1.885. En el mediano plazo, las proyecciones en los contratos de futuros se moderaron, descontando valores de $1.440,50 para fin de mes y de $1.610,50 para el cierre de año.

En adelante, la atención de la plaza financiera se centrará en el ritmo de liquidación del agro y en el impacto estacional del consumo exterior por el Mundial.

Minería y energía blindan las reservas y compensan la caída industrial en el inicio de 2026

La matriz económica argentina muestra un cambio estructural en el primer cuatrimestre de 2026, donde la minería y la energía consolidan un “triple motor” exportador junto al campo.

Este bloque generó un ingreso neto récord de USD17.605 millones, un 20,9% más que el año previo, respaldando la estrategia del ministro Luis Caputo para acumular reservas y avanzar hacia la salida del cepo. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, este avance mitiga el impacto de los menores precios internacionales de los granos, que hicieron retroceder un 3,6% al complejo oleaginoso y cerealero, aunque el agro sigue liderando con USD12.037 millones.

En contraste, la minería saltó un 88% (USD2.927 millones) y el petróleo creció un 38% (USD2.877 millones), marcando el mejor arranque sectorial desde 2003 y duplicando los niveles de 2024 gracias también a la sustitución de importaciones energéticas.

Esta mayor holgura cambiaria coincide con una fuerte recesión manufacturera: el Índice de Producción Industrial cayó 2,8% interanual en abril, lo que redujo drásticamente la demanda de divisas en sectores deficitarios como el automotriz, que achicó su saldo negativo un 52%.

El gran desafío oficial para el segundo semestre será reactivar la industria y el consumo interno sin comprometer el superávit comercial alcanzado.

El Gobierno asegura un blindaje de USD3.000 millones con avales del Banco Mundial y el BID

El Ministerio de Economía cierra un financiamiento por USD3.000 millones aportados por bancos extranjeros, cuyos pagos estarán garantizados por el Banco Mundial, el BID, la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) y el MIGA (Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones).

Mediante este esquema, gestado por Luis Caputo en Washington, los organismos multilaterales no realizan desembolsos directos, sino que aportan su elevada calificación crediticia como aval. Esto permite al país acceder a créditos privados a una tasa estimada del 6,5% anual, un costo inaccesible para la Argentina por sí sola. El plan busca reducir el costo financiero estatal, proteger las reservas del Banco Central y optimizar el perfil de la deuda de cara al vencimiento de USD4.500 millones en bonos soberanos el próximo 8 de julio.

En paralelo, Caputo defendió su estrategia de prudencia fiscal frente a las presiones del mercado, destacando que el orden macroeconómico convalidó las mejoras de las calificadoras de riesgo y la caída del riesgo país, que ayer cerró en 425 puntos básicos.

Histórico giro monetario: Japón aplica la mayor suba de tasas en tres décadas

El Banco de Japón incrementó su tasa de interés de referencia no garantizada en un cuarto de punto porcentual, elevándola desde el 0,75% hasta su nivel más alto en treinta años. Con esta medida, la autoridad monetaria busca normalizar su política financiera y sepultar décadas de intereses cercanos a cero o negativos, implementados en su momento para combatir la deflación y el estancamiento económico. La decisión responde directamente a la disparada global en los precios del petróleo por el conflicto con Irán, un factor que golpea con fuerza a la economía nipona debido a su total dependencia de la importación de energía. Asimismo, el organismo intenta frenar la persistente devaluación del yen, que recientemente se había desplomado hasta la barrera de las 160 unidades por dólar ante el retraso de sus tasas frente a los mercados internacionales.

 

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