Durante 2018 el fisco tendrá que conseguir fondos por u$s30.000 millones y luego, en 2019, por u$s26.000 millones. De esta forma, el déficit fiscal tendrá año a año un mayor financiamiento vía deuda y un menor financiamiento vía emisión monetaria.

Esto implica que en 2019 las transferencias de fondos desde el BCRA al Tesoro serán equivalentes a 0,5% del PBI y que la deuda llegará a alcanzar el 37,3% del producto. Para los próximos dos años, además de la cantidad de deuda detallada, habrá financiamiento por parte del Banco Central en $140.000 millones y $70.000 millones respectivamente.En 2015, las transferencias entre el Banco Central y el Tesoro habían sido iguales a 4,4% del PBI, previo a un pico en 2014 donde representaron 5,3% del PBI. Mirando esos valores, la financiación a la que apunta el Gobierno en 2020 implica una reducción de entre 80% y 90%. Desde la llegada de Cambiemos, las transferencias fueron de $160.000 millones en 2016 y de $150.000 para este año.

Para que el endeudamiento traiga menores problemas respecto al tipo de cambio, la política del Gobierno es lograr un mercado de capitales más profundo y así poder financiarse en pesos dentro de la plaza local. De lograr este tipo de fondeo se apuesta a quedar menos expuesto a shocks internacionales y a una repentina salida de capitales que complique el pago de las obligaciones.

El FMI pidió al Gobierno acelerar el ritmo del ajuste fiscal

El FMI pidió a la Argentina acelerar el ritmo del ajuste fiscal ya que reduciría las vulnerabilidades externas, crearía credibilidad y ayudaría a anclar las expectativas de inflación, en las Conclusiones de 2017 tras la Consulta del Artículo IV.

Además, el organismo elevó las estimación de crecimiento para este año al 2,8%, y mantuvo el pronóstico de una expansión del 2,5% para 2018. También subió su estimación para el déficit de cuenta corriente a 4,3% del Producto Interno Bruto (PBI) en 2017, desde un 3,6 por ciento previo, y a 4,4 por ciento en 2018, frente al 3,7 por ciento calculado anteriormente.

A su vez, la entidad estimó que la inflación de Argentina será de 23,6% en 2017 y que el año próximo alcanzará 16,3%. El jueves, el Gbierno anunció cambios en sus metas de inflación y dijo que aspira a que las alzas de precios minoristas sean de 15% en 2018.

Los directores respaldaron un “reequilibrio fiscal más anticipado, que permitiría tasas de interés más bajas, reduciría las presiones al alza sobre el peso y limitaría las vulnerabilidades ante un endurecimiento repentino de las condiciones de financiamiento externo”.

Si bien coincidieron con la necesidad de reducir el déficit fiscal, también señalaron el posible crecimiento económico y el impacto social de una consolidación más rápida, resalta el escrito.

Los directores saludaron “el compromiso de las autoridades de mantener una postura estricta de política monetaria para alcanzar sus metas de inflación”. Hicieron hincapié en que la reducción del financiamiento monetario del déficit ayudaría a fortalecer la independencia del banco central y aumentaría la credibilidad del régimen de metas de inflación.

A su vez, tomaron con beneplácito, en este contexto, “la apertura de las autoridades a considerar acelerar el ritmo del ajuste fiscal si se materializaban los riesgos alcistas”.

Señalaron que la reducción del gasto público es esencial, especialmente en las áreas donde el gasto ha aumentado muy rápidamente en los últimos años, especialmente los salarios, las pensiones y las transferencias sociales. Sin embargo, “destacaron la importancia de mitigar el impacto del reequilibrio fiscal en los segmentos más vulnerables de la población”.

“Argentina está experimentando una sólida recuperación desde la recesión del año pasado”, dijo el FMI en su informe.

El año pasado, el FMI levantó una moción de censura que regía desde hacía años sobre las estadísticas de Argentina, luego de que el presidente Mauricio Macri reformó el INDEC.

En su reporte, el FMI elogió los esfuerzos del Gobierno para reducir gradualmente su déficit fiscal primario, pero advirtió que una merma en el gasto podría impactar en la actividad económica. Argentina aspira a bajar su déficit al 3,2 por ciento del PBI en 2018, desde el 4,2 por ciento actual.

“Esto es probable que juegue en contra del crecimiento económico en los próximos dos años, dejándolo en alrededor de 2,5 por ciento”, señaló el informe.

El FMI también alabó la reforma tributaria que impulsó Macri y que el Congreso aprobó esta semana, al afirmar que alentaría la inversión y la creación de empleo formal. El organismo calculó que la tercera economía de América Latina cerrará el año con una tasa de desempleo del 8,1 por ciento, que caerá al 7,7 por ciento en 2018.

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