El bono del Tesoro norteamericano a 10 años, que sirve de referencia a nivel mundial, mostró una suba en su tasa de interés en 37 puntos básicos y se situó en 2,7% anual. Este aumento genera tensiones en los mercados emergentes, ya que obliga a los países emisores de deuda a ofrecer tasas más altas con el fin de captar los fondos disponibles.

En el caso puntual de Argentina, donde la mayor parte del déficit fiscal se está financiando con deuda en dólares, este aumento es de vital importancia, aunque lo más importante es lograr que el rojo del fisco vaya desapareciendo, para así evitar la necesidad de financiarse continuamente.

La tasa de los bonos de EE.UU. se encuentran en su valor más alto de los últimos tres años, lo cual es consistente con la recuperación económica del país del norte y el cambio de política que tomó la FED, donde ahora aplicará medidas menos expansivas que las utilizó tras la crisis sub-prime.

Las acciones locales pueden verse afectadas por la suba de tasas, aunque de todos modos la proyección para este año es que el sector de renta variable va a continuar creciendo, y más si consideramos la mejora en la nota crediticia que tendrá Argentina en los primeros seis meses del año por parte de las calificadoras de riesgo.

Es decir que cuando veamos que el Merval sufre una corrección, no hay que pensar solamente si esta es consecuencia de un aumento en las tasas de los bonos norteamericanos sino también que es una consecuencia de la toma de ganancia.

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