La suba de precios que habrá en las prepagas, transporte público, Aysa, luz y gas atentan contra el crecimiento de las ventas, ya que los consumidores ahora tendrán que hacer frente a los nuevos aumentos. Si a estas subas le sumamos la inflación inercial, debemos prepararnos para un comienzo de año con una inflación alta, aunque en el Gobierno no creen que esto vaya a complicar las metas de 15% proyectadas para todo el año.

El consumo es una de las variables que menos dinamismo ha tenido en los últimos años, al punto que en 2017 cerró con una caída interanual de 1%. Para 2018 se espera que el nivel de ventas sea similar al del año pasado, justamente porque la quita de subsidios (como en el caso del transporte publico, luz y gas) más el aumento de los precios en los restantes bienes y servicios regulados implican que la mejora salarial que va a haber vía paritarias se utilice en gran solventar los nuevos costos.

En este mes las prepagas aumentaron 4%, lo cual se suma al aumento de 18% que tuvo el precio de la energía y resta para abril una actualización cercana al 50% en el precio del gas y la suba de 26% que introducirá Aysa en sus boletas a partir de mayo. Además, las zonas que gozaban de un subsidio de 25% en la tarifa del agua irán perdiendo este beneficio desde mitad de año, a razón de una quita bimestral de 6,25%, por lo que para estas zonas el aumento terminará siendo del 68 por ciento.

En este escenario el Gobierno se muestra tranquilo y asume que una vez finalizado el ajuste de tarifas, la suba de precios del segundo semestre será significativamente menor que la del primero y que la meta de inflación proyectada para este año se va a terminar cumpliendo. Por otra parte, si bien la suba de precios regulados va a afectar al consumo, no se duda del crecimiento que va a tener la economía este año, que será de 3,5% anual tal como está proyectado en el Presupuesto 2018.