El dato de la inflación de septiembre mostrará que hubo un rebote inflacionario y que finalizados los primeros 9 meses del año, la suba de precios ya esta en orden de 17%, el techo que había planeado el Banco Central para todo el año. Si además tenemos en cuenta los ajustes en el precio de las tarifas que habrá después de las elecciones, la suba de precios anualizada no va a ser menor a 22% y complica la meta de 10% que trazó el BCRA para el año que viene.

El Gobierno tiene previsto dos aumentos en la electricidad y el gas, y luego uno en el transporte y las naftas. Para estos últimos, la suba va a ser entre 6% y 11%, y podrían concretarse horas después de finalizados los comicios. Para la luz el aumento será en noviembre y febrero, mientras que para el gas será en diciembre y luego restará definir en que mes del 2018 se producirá el segundo. El transporte tendrá una corrección entre 30% y 50%, aunque resta definir desde que mes del año que viene se pondrá el marcha.

Ante esta situación, el foco está puesto en la política que lleve a cabo el BCRA, ya que si se necesitará una tasa mas alta para que los precios se disparen lo menos posible y quizás aumentar la cantidad de bonos para que puedan absorber la propia emisión que el banco realiza al comprarle los dolares al Tesoro. La sensación que queda es que el descenso de la inflación es transitorio y que hasta que no se hagan las suficientes correcciones en el déficit fiscal y se reduzca la expansión monetaria, los precios van a seguir aumentando por encima de las proyecciones oficiales.

Tengamos en cuenta que Argentina es el séptimo país del mundo con mayor inflación y es necesario que los precios se estabilicen para lograr un horizonte de inversión a largo plazo.

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