La mejora de la actividad en la economía norteamericana y el temor a terminar corriendo a la inflación por detrás, hacen que seguramente en marzo la Reserva Federal comience a subir la tasa de interés, lo cual para la Argentina será un problema porque gran parte de la mejora en el déficit primario se va con el pago de los intereses de la deuda. Además, cuando la tasas sube no sólo el costo del dinero sube, sino que obtener financiamiento es más difícil.

La decisión de subir la tasa está descontada en los mercados, que esperan desde hace meses una trayectoria hacia arriba, por ende no habría que haya un fuerte impacto en el precio de los activos financieros. De hecho, la propia FED ya había comunicado el año pasado que en 2018 se especulaba con que la suba de tasas aumentaría tres veces a lo largo del año, siguiendo un enfoque gradual. Justamente esto es lo que está descontado.