Las proyecciones para este año indican que la actividad va a crecer entre 3% y 3,3%, al tiempo que vamos a ir viendo un menor déficit fiscal y una inflación más baja que en 2017. Los números fiscales del año pasado terminaron siendo mejores que los planificados, ya que mientras se esperaba cerrar el año con un déficit primario de 4,2% del PBI, finalmente el rojo fue de 3,9%, lo que permite ser optimistas de cara a la reducción que habrá este año.

En este contexto, la confianza del consumidor subió en enero 1,6% interanual, y si hacemos la comparación respecto al mes pasado, la mejora es de 4,7%. Los consumidores también creen que la situación macroeconómica va a ir mejorando, pero fijan sus expectativas de inflación en 20% anual.

De todas formas, no se espera para este año un boom de consumo. 2017 terminó con una caída del 1% en las ventas minoristas y las perspectivas para 2018 muestran que la recuperación no va a ser de gran magnitud.La quita de subsidios económicos le resta poder adquisitivo a las familias y eso implica que la mejora de la macro no se va a trasladar a un mayor consumo sino al pago de otros compromisos.

La situación desde el lado de las empresas

Uno de los puntos claves para que el sector de las ventas minoristas recupere rentabilidad es la aprobación de las leyes que tienden a reducir los costos laborales, al tiempo que será de vital importancia lo que suceda con la reforma tributaria, ya que actualmente la presión fiscal implica el 44% del precio en algunos productos.

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