Con el objetivo de que el PBI crezca en 2018 un 3,5%, el Gobierno decidió dar un giro en cuanto a las metas de inflación y avisó se tolerará una suba de precios más alta. De esta forma, la meta planificada inicialmente para el año que viene entre 8% y 12% pasa a ser de 15% y se espera por una baja en la tasa que pagan las letras del Banco Central.

Al elevarse la meta para el año que viene, también se elevan las correspondientes al 2019 y 2020, que serán de 10% y 5% respectivamente. El principal impacto se dará en el tipo de cambio, donde el Gobierno espera que alcance los $19,30 a lo largo del 2018 mientras que en el mercado de cambios la suba en el valor de la divisa llegó a tocar los $19,46 y acumuló en un solo mes un alza de 11 por ciento.

Tras conocerse el anuncio, el Banco Central redujó en el mercado secundario la tasa más corta en 200 puntos básicos y la más larga en 400 puntos básicos. Finanzas exigió tanto a la ANSeS como otras entidades publicas, que dejen de comprar Lebacs e incorporen Letes, que pagan una tasa menor.

Uno de los temas importantes que hay detrás de este anuncio es lo que refiere a la independencia del Banco Central. Es sabido que desde el Banco no tenían pensado modificar ni las metas ni las tasas, por lo que este giro se entiende como una intromisión de la política en las decisiones del BCRA y habrá que ver de ahora en más como queda afectada la credibilidad. Además, el descenso de las tasas no ayuda a que se cumpla la meta de 15%, dado que los relevamiento que hace la autoridad monetaria mostraban que aun con tasas altas se esperaba una inflación de 16% para 2018.

En el mercado se ve con buenos ojos que el Gobierno acepte que las metas eran incumplibles, aunque dudan de que esté garantizado un mayor crecimiento. La idea que hay de fondo es que si no se controla el dólar y se produce un elevado pass-trought, habrá nuevamente una caída en los salarios reales y por ende un menor consumo.

Sobre la coordinación entre Hacienda y el BCRA, lo que quedó claro es que si bien el déficit fiscal se va a ir reduciendo año tras año, también lo hará la financiación del mismo por parte del Banco Central. Para el 2018 están planificadas transferencias por $140.000 millones, que luego se reducirán a $70.000 millones en 2019 y a partir de 2020, lo que reste del déficit fiscal será financiado exclusivamente con deuda. Por lo pronto, para los próximos dos años, la toma de deuda aumentará en u$s56.000 millones, divididos en u$s30.000 millones en 2018 y u$s26.000 millones en 2019.

FinanciacionFisco

Déficit Comercial, tasas de interés, los industriales y la obra pública

La suba que el dólar tuvo en ésta última semana y el impulso que le dará la baja de tasas permitirán que los productos locales se abaraten a la hora de medirlos en dólares. De todas formas, el déficit comercial (que es de u$s7.656 millones) no va a corregirse por completo en el corto plazo, ya que gran parte de este rojo esta dado por la importación de bienes de capital. Donde si se espera ver un impacto en los bienes de consumo final, que deberían contraerse.

Para el sector industrial, la baja de tasas permitirá financiarse a costos más bajos y lograr que se estimule la inversión y la producción. En cambio, para los empresarios vinculados a la obra publica la decisión del Gobierno generó dudas, ya que nominalmente no iban a haber más fondos para 2018 que hubo en 2017 e iban a tener que absorber ellos mismos la suba de los costos. Una inflación más alta quiere decir que en términos reales habrá menos dinero destinado a la obra publica.

FIscyMOn

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