Tras varios años de recesión, la actividad brasilera está despegando y se calcula que terminará el año creciendo un 0,7%. Como la economía se encuentra en un proceso baja inflación, el Banco Central de Brasil decidió recortar la tasa que paga por la Celic, análoga a nuestra Lebacs, y por ende se espera que la inversión, a través del crédito, empiece a repuntar.

La baja inflación se nota en el mercado de alimentos, donde las frutas descendieron en promedio un 7% de su valor respecto a 2016. Con una inflación acumulada en el año de 1,78% y una anualizada de 2,54% para septiembre, Brasil vive la variación de precios mas baja de los últimos 19 años. De esta forma, el Banco Central llevo la tasa de un máximo de 14,25% el año pasado a 8,25%, y con la proyección de que en el mediano plazo la misma se ubique en 7% o 6,5 por ciento.

Al igual que lo que se pide para Argentina, las tasas bajas van a ser sostenibles en el tiempo siempre y cuando los Gobiernos avancen con la reducción del déficit fiscal y las cuentas publicas sean estables y consistentes.

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